jueves, 12 de junio de 2008

BUFFALO DANCE


Library and Archives Canada, Acc. No. 1960-50-2.8

Artista: Georges CATLIN 1796-1872

domingo, 1 de junio de 2008

NEW YORK, NEW YORK


Parece mentira que dos artistas tan dispares como Washinton Irving y García Lorca puedan tener como punto en común, la admiración por dos ciudades universales : Nueva York y Granada. Y es que aún nos cuesta aceptar que Irving, aventurero incansable y apologeta de una Andalucía a caballo entre la morería y la gitanería, haya podido dar muestras de tanto desprecio por otra población igualmente marginal : la afro-americana.

El escritor americano publica su Historia de Nueva York en 1820, una crónica de la fundación de la ciudad en la que se ofrecen detalles de la especificidad del lugar y de sus gentes.
Los negros, que aparecen en numerosas ocasiones, son para Irving ese contingente humano, marginal y peligroso, del que había que huir como se huye del Demonio. El negro es pues un ser maléfico cuya risa estridente puede escucharse en las tardes de verano y confundirse con el furioso doblar de la campanas :
« I can testify from my own experience, than on a clear still summer evening you may hear, from the battery of New York, the obstreperous peals of broad-mouthed laughter of the Dutch negroes at Communipaw, who, like most other negroes, are famous for their risible powers » (p. 120).
Para Irving, el negro es un ser temido por sus poderes desconocidos y ancestrales, los mismos que le han servido como medios de integración social. Por esa razón, los llama monos de la edad de las cavernas : « These negros, in fact, like the monks in the dark ages, engross all the knowledge of the place, and being infinitely more adventurous and more knowing than their masters » (p. 106)

Federico García Lorca, durante su viaje a Nueva York, pudo constatar que el estado de marginalidad en el que se encontraban los negros era totalmente fiel a la que nos ofrecía Irving en su Historia. Basta con releer los versos de Norma y paraíso de los negros :

Ay, Harlem! ¡Ay, Harlem! ¡Ay, Harlem!

No hay angustia comparable a tus rojos oprimidos,

a tu sangre estremecida dentro del eclipse oscuro,

a tu violencia granate sordomuda en la penumbra,

a tu gran rey prisionero, con un traje de conserje.


La imagen representa a un limpiador de chimeneas negro en Nueva York hacia 1880.
http://digital.nypl.org/schomburg/images_aa19/aa19c_info.cfm?xgvg6218

jueves, 24 de abril de 2008

CAPITANES FANTASMAS



Poco se ha hablado en la historia española de la navegación de barcos extranjeros que con dirección a las Indias salían del territorio español. Eso sí, la piratería, el comercio de ultramar o los conflictos con otras potencias han sido el tema de miles de monografías y manuales de Historia. En cambio, poco se sabe de la vida de aquellos capitanes, comandantes o marineros extranjeros que trabajaban en la península durante los siglos XVI y XVII.
Ayer mismo, en la BNF, mientras miraba impresionada la magna obra del profesor Pierre Chaunu, Séville et l’Atlantique, encontré cientos de nombres de los que nunca había oído hablar.
Me llamó la atención el episodio ocurrido tras el acuerdo del 4 de enero de 1623. Al parecer tres barcos « fantasmas », que se registran sin nombre propio, salen el 8 de marzo del mismo año de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), en dirección a Madeira. El 31 de marzo ya están de regreso y no se sabe, entre otras razones porque no hay indicio de ello, si estos barcos lograron su objetivo, que era recuperar la artillería y lo que quedaba por salvar de una flota procedente de Nueva España, saqueada por piratas en las costas de la isla portuguesa.
Los capitanes de estos barcos son Giraldo Tomás Polak, de Copenhague ; Juan Annique, también de Copenhague e Ysbrant Adriensen, originario de Calais.
Supongo que en estos países debe de haber algún estudio sobre estos personajes en el que se hayan explorado documentos de archivo que puedan dar luz a aspectos de su vida. Esencialmente, este tema puede darnos otra imagen de la « Europa » moderna que parecía menos desconocida a los españoles de entonces que a los de hoy.
Temo que esta consideración sea sólo una esperanza.


El mapa representa la isla de Sjaelland en Dinamarca. Janssonius Waesberghe y Moses Pitt lo realizaron sobre la plancha ya existente de Johannes Janssonius ca. 1680 (44 x 52 cm.)

jueves, 27 de marzo de 2008

La Biblia de los indios


Según los estudios de la Asociación de Biblistas Americanos, muy activa desde finales del siglo XIX, la primera Biblia indígena que se imprimió en suelo norteamericano fue la de Elliot. Impresa en Massachusetts, a cuenta de la corporación de la propagación del Espíritu Santo en 1663, la Biblia indígena consiguió recaudar algo más que fieles. Cientos de copias de los evangelios se repartían entre los misioneros que lo aceptaban como regalo a cambio de cantidades significativas que permitieron, por un lado, el crecimiento de las iglesias locales y por otro lado, una fuente de recursos para la política de resistencia de los indios frente a la amenaza del «hombre blanco ».
La lista probatoria de tales transacciones es interminable. En 1820, por ejemplo, se repartieron 30 copias del evangelio de san Juan traducidas a Mohawk para el poblado asentado cerca de Lower Sandusky. En 1829, los pueblos Senecas, Cherokees y Choctaws recibieron junto con los evangelios una sustanciosa prima de « cristianización ». En 1844, se gastaron 300 $ en traducir parte del NT a la lengua Dakota para los Sioux y un año después, la Sociedad de misioneros de la Iglesia Metodista pagó la traducción de 250 Biblias para la instrucción de los indios Quapaw. Lo mismo ocurrió en El lago Superior para los Ojibwa y en el sur para los Creeks.
Parece evidente que la política religiosa de asimilación de los indios americanos o « pieles rojas » fue un asunto de inversión. Las iglesias locales, en especial las metodistas, entendieron rápidamente que había que atraerse al pueblo indio ya que lo que estaba en juego era demasiado importante : la subvención de los grandes inversores nacionales en áreas de colonización.
El reverendo Elliot (1604-1690), convencido del poder de su palabra cuando se dirigía a los mohicanos (ver foto), no fue más que el inicio de lo que la Historia llamará más tarde : « extinción cultural ».

Consultar :
-De W. P. Strickland, History of the American Bible Society, Chapter VI, 1850.

sábado, 1 de marzo de 2008

LA RELIGIÓN DEL PEYOTE



Hace unos días entré en un curioso blog donde se trataba de la imagen de Jesús Salvador en los símbolos institucionales de los EE.UU. Me sorprendió bastante descubrir que en la iconografía cristiana había ciertos parecidos con representaciones de shamanes americanos. En cierta medida, sería una necedad no aceptar la idea de que los valores religiosos y ético-patrióticos de EE.UU. resposan sobre ideales indígenas, lo que que no es para menos. En la “religión del peyote”, por ejemplo, existe la creencia de que Jesús es un héroe de la cultura indígena americana. Quanah Parker (1845ca.-1911), fundador del movimiento eclesiástico de los indígenas americanos en 1890, fue el primero en hacer esta asociación tras declarar que en una de sus visiones aparecía Jesús en un fatal trance, luchando contra las tropas federales.
El que fuera jefe de los Numunuh, poblado situado en el oeste texano, llegó a liderar la banda de los Horseback y a poner en práctica un sistema de guerra muy avanzado conocido desde Arkansas River hasta el interior de México. El espacio comprendido entre estos dos puntos se llamó Comanchería. Todo aquel que entraba en este área sin invitación era sencillamente eliminado. Este espacio de exclusión que suponía a la vez la identificación y pertenencia a unos valores y creencias, fue definido por el indio Parker como un trasunto terrenal del paraíso celeste. Muchas de sus lecciones o catequesis holísticas evocaban también elementos que nos recuerdan al cristianismo. En una ocasión llegó a decir que para hablar con Jesús, el hombre blanco va a la Iglesia mientras que el indio entra en su tipi : "the White Man goes into his Church to talk about Jesus. The Indian goes into his Tipi to talk to Jesus.". Cuando murió, el 23 de febrero de 1911 en el estado de Oklahoma, era ya reconocido como un hombre poderoso, rodeado de sus 7 esposas, sus 25 hijos y de una herencia material incalculable. Su tribu lo designó como el último jefe comanche cuya Iglesia estaba autorizada a utilizar el peyote como sacramento en una suerte de eucaristía libertadora. Quanah Parker se convirtió entonces en un profeta que anunciaba con su sola presencia la salvación del pueblo indígena. Su identificación con el Mesías empezó a materializarse en muchas de sus representaciones. Sirvan de ejemplo las imágenes que encabezan este texto.

Ver: H.W. Bowden, Dictionary of American religious biography, 1977.

miércoles, 23 de enero de 2008

HISTORIA DE UN BANJO



El que fuera pionero de la música folk americana, el hoy octogenario Pete Seeger, siempre se destacó por ser el maestro pacifista del banjo, un deporte de riesgo en EE.UU, especialmente para los que critican la política belicosa de la presidencia.
Pete Seeger se opuso desde siempre a la estrategia Rossevelt y en el 66 con su album Dangerous Songs ? atacaba al presidente Lyndon Johnson. Actualmente está cantando contra la administración Bush, lo que puede acarrearle algún que otro disgusto si pretende en el 2008, como se dice, el premio nobel de la paz.
Si tuvieran que medirse sus proezas por canciones, seguramente su banjo sería tan cotizado como la espada del Cid, con la que según el cantar, el héroe castellano partía en dos a sus adversarios.
Dejando a un lado el heroísmo, lo que sí podemos agradecer a este descendiente de puritanos de Mayflower, es el haber introducido en la vida cultural de su país durante « tiempos recios » a los mejores músicos de la comunidad afro-americana. Véase como muestra este vídeo :
http://www.youtube.com/watch?v=fuyaf5YBGh8

domingo, 13 de enero de 2008

EL GRAN HÉROE AMERICANO


Los americanos no parecen haber cambiado sus gustos en los últimos 300 años. Lo que debió ser una forma de rendir homenaje a sus héroes nacionales se ha convertido en todo un modelo de estética funeraria. Tanto es así que en suelo yanki, la traición ha pasado a ser un pesado túmulo a partir del cual todo buen ciudadano establecía la demarcación de su espacio privado. El del mestizo Creek, William MacIntosh, es buen ejemplo de ello. Llamémosle héroe, pero ¿de quién ?
Nacido en Coweta (Georgia) en 1778, de un comerciante escocés y una india Creek, su historia no deja de ser un triste testimonio de las relaciones infieles entre el hombre blanco y las comunidades indígenas de EE.UU a finales del siglo XVIII.
Podemos llamarlo traición o simplemente ambición, lo que es cierto es que el que fue jefe de la tribu de los Creeks del sur, no supo crearse una imagen de confianza entre sus propios hermanos. Se situó siempre cercano a los intereses del hombre blanco, de quienes obtuvo no pocos beneficios en detrimento de la comunidad indígena a la que condujo casi a su extinción.
Firmó varios tratados con los comisarios gubernamentales de EE.UU, en los que siempre terminaba cediendo las tierras de aquellos a quienes representaba, permitiendo así el paulatino asentamiento del hombre blanco. Desde 1802, con la renuncia de Geogia de los territorios del Mississippi, los propiedades indias que bordeaban el estado fueron cedidas en « términos de paz ». En 1805 volvió a repetirse pero esta vez los Creeks, alertados por la preocupante situación que se les avecinaba con disposiciones tan dudosas, empujaron al jefe MacIntosh a intervenir en el consejo de 1811 con un proyecto de ley que debía ser prometedor. Por primera vez se promulgaba la pena de muerte para aquellos que vendieran las tierras indígenas, pero los resultados no fueron muy satisfactorios ya que muchos de los Creeks se mostraron seriamente reticentes. La gran masacre de los 200 indígenas hostiles en 1813 en la que participó McIntosh fue la gran decepción para toda la comunidad.
Descontento de la falsa lealtad del jefe mestizo, « Little Prince », el jefe mayor de la confederación de los Creeks, decidió poner fin a sus correrías, proclamando la pena de muerte para el traidor de Georgia, que terminó entre llamas el 30 de abril de 1825.
Hoy día, paseando por los bosques de Chattahoochee, en Carroll County (Georgia) podemos encontrarnos con la tumba de MacIntosh, levantada en Octubre de 1921.
Sobre su heroico túmulo puede leerse la siguiente inscripción en bronce :

To the Memory and Honor of General William McIntosh

The Distinguished and Patriotic Son of Georgia whose devotion was heroic, whose friendship unselfish and whose service was valiant. Who negotiated the treaty with the Creek Indians which gave the state all lands lying west of the Flint River. Who sacrificed his life for his patriotism.

Véase : http://www.csulb.edu/~aisstudy/nae/1800-1830.html
También : Chronicles of Oklahoma, Vol. 10, No. 3, Sept., 1932.

martes, 13 de noviembre de 2007

COWGIRL


Se llama Adele Voughle. Seguramente esta foto fue tomada entre 1880 y 1900 y ahora forma parte de una colección bastante curiosa que ha recopilado la Biblioteca de Denver bajo el nombre de « Famosos del Oeste americano ».

Ahora que parece haberse puesto de moda la historia apasionante y a la vez descarnada de la conquista del oeste - y me remito sin ir más lejos, a la última versión de El asesinato de Jesse James (A. Dominik, 2007)- no estaría mal recordar que entre los aventureros, forajidos, criminales y demás escoria del Nuevo mundo, también había un lugar para la mujer.
Dejemos de pensar por un momento que las mujeres no sabían engrasar el revólver. Por lo que podemos apreciar en esta foto, nos resulta difícil imaginar a la joven Voughle amasando pan en la cocina.
De cualquier manera, aunque no falta ni un detalle, la pose no parece de lo más natural. La cantidad de fotos de este tipo conservadas en los archivos americanos nos hace pensar en el hecho de que a fines del siglo XIX se solía ensalzar la imagen del cowboy como espejo identitario del buen americano. Esta identidad « agenérica » o « asexual » está bien plasmada en esta foto. No vendría mal saber qué pensaban de ella sus conciudadanas americanas más conservadoras.
Imagen ilustrativa que hoy se puede adquirir por menos de 10 $, Adele Voughle encarna sin duda la imagen del buen americano pero ante todo nos recuerda que lo que estaba realmente de moda era adiestrar salvajes.

viernes, 19 de octubre de 2007

EXCITANTES MODERNOS



Para los adictos al té, como es mi caso, nada más preocupante que leer esta obrita de Honoré de Balzac titulada Traité des excitants modernes y publicada en 1838 como apéndice a la Physiologie du goût del gastrónomo Brillat-Savarin. Cuando Balzac la escribió, el té era en buena parte de Europa, un producto de uso doméstico desde hacía más de cincuenta años. En cambio, si en Inglaterra se hablaba de un producto exótico, el resultado de la exitosa carrera colonial, en Francia se discutía sobre la gravedad de su amenaza para la salud.
Resumimos los síntomas somo sigue :
1. El hombre que bebe demasiado té, adelgaza y se vuelve casi diáfano. Muere consumido como una vela y hasta se podría ver a través de su cuerpo. Esto ocurre porque la tanina, uno de sus principales elementos, actúa directamente sobre el plexo y los intestinos que absorben más rápidamente las sustancias narcóticas.
2. El té transmite las enfermedades inglesas así como la tez blancuzca de los anglosajones.
3. Cuando las mujeres beben té, se vuelven pálidas, enfermizas, charlatanas, aburridas, pecadoras y el amor se corrompe desde el principio.
4. El té bebido en grandes dosis produce una irritación que manifiesta la melancolía y empuja al sueño. Las ideas aparecen con lentitud y la somnolencia es indecible.
5. Produce sequedad en la piel y una fuente sensación de ardor.
6. El hombre que se alimenta exclusivamente de té, sucumbe a los tres años. Esta idea se hizo célebre cuando la justicia inglesa propuso a un criminal la condena de ir a la horca o de vivir exclusivamente de té.

Que la adicción nos sea leve.

http://digital.nypl.org/mmpco/index.cfm
http://www.intratext.com/X/FRA0348.HTM

sábado, 6 de octubre de 2007

LA BELLEZA DEL ÁRTICO



Este retrato tomado aproximadamente en 1860 representa a una joven inuit que procedente de algún lugar del Este del Ártico se dirigía a New Bedford en un barco ballenero.
Atraídos por la belleza de los pueblos de Nunavut, los primeros fotógrafos nos han dejado un testimonio más que valioso de la presencia de estos pueblos en las costas americanas.
El ministerio de cultura de Canadá ha iniciado un poyecto llamado « Un nom, un visage » (Un nombre, un rostro) que pretende servir de memoria histórica a los jóvenes inuits que viven hoy en el país en una situación menos privilegiada que nunca.
El remordimiento se viste de arte cuando después de haber despojado a un pueblo de sus tierras -la única fuente de riqueza- no podemos ofrecerle más que el derecho a una Historia propia.
Para los más curiosos, en la página de Archivos de Canada, podemos acceder a algunos fondos e incluso admirar la lengua inuktitut :
http://www.collectionscanada.gc.ca/inuit/020018-1300-f.html

Fuente : Feris, 751, Brodway, New York, NY, USA
Link : Library and Archives Canada. http://data2.collectionscanada.ca/ap/a/a181095k.jpg

viernes, 24 de agosto de 2007

Marte


La Real Academia de Ciencias de Bélgica publicaba en 1876 un volumen dedicado al planeta Marte, basándose en dibujos realizados por científicos, especialmente por Huyghens.

El doctor Terby (1846-1911), fue quien dio a la estampa esta colección de rarezas visuales bajo el título Aréographie ou étude comparative des observations faites sur l'aspect physique de la planète Mars depuis Fontana (1636) jusqu'à nos jours (1873)

Hoy día nos sigue sorprendiendo la habilidad artística con la que estos hombres reprodujeron detalles del espacio cósmico. Nada que envidiar a las últimas tecnologías de la Nasa.

Puedes consultar la obra aquí.

miércoles, 15 de agosto de 2007

What a beautiful bird !


El arrendajo o urraca azul del Yucatán (Cyanocitta yucatanica) también llamada en inglés Blue Jay, es un ave que pertenece a la familia de los cuervos y se encuentra sobre todo en los bosques de haya americana. El artista neerlandés John Gerrard Keulemans (1842-1912) realizó 421 litografías para la obra en siete volúmenes de Lord Thomas Lidford, titulada Coloured Figures of the Birds of the British Islands (1885-1897).

Qué duda cabe de que su estancia en África ayudaría al engradecimiento del Museo Británico de Historia Natural durante su periodo de mayor gloria colonial. Este trabajo aunque hermoso en todos sus detalles, es el resultado de un riguroso espíritu evolucionista y cientifista, el mismo que paradójicamente provocará la extinción de muchas de estas especies.

Quede para consuelo de todos, el trabajo del artista.

Masterpieces from the Hill Ornithology Collection

domingo, 12 de agosto de 2007

Milagros de Saint Michel


Para aquellos que gustan de visitas históricas durante las vacaciones, les recomiendo sin duda un paseo por la abadía de Saint-Michel en Normandía. Sepan los que prefieren llegar a pie, que el camino no está a salvo de la fatalidad ; tanto es así que no sería desaconsejable conservar algo de fe. Esa es la moraleja que nos enseña un antiguo peregrino parisino, un tal Cristoffe de Bordeaux, de setenta y seis años, que publicó dos discursos sobre varios milagros ocurridos en este lugar en 1613. Muchos de ellos produjeron tal alboroto que no faltó quien considerara la ruta hacia la abadía como un lugar protegido por la justicia divina.

La siguiente historia puede servir de guía. Resumimos a continuación el primer discurso :

« Seis jóvenes de Lorena, sanos, valientes y dispuestos, queriendo escapar de la influencia de Lutero, se aventuraron en una peregrinación hacia el Monte de Saint-Michel. El camino era largo y difícil. Decidieron pues hacer una pausa en París. Al salir de la gran ciudad, uno de los jóvenes empezó a decir que ya no podía caminar. Apareció entonces un desconocido que se acercó a ellos montado a caballo. Como había estado viendo la escena, les propuso la venta de su animal a un precio razonable. Los jóvenes aceptaron sin saber que el truhán acababa de robarlo y siguieron así su camino con la idea de haber realizado un buen negocio y de haber calmado la fatiga de su compañero enfermo. Poco después, pasaron por una hacienda que resultó ser la misma de donde el ladrón había robado el caballo y entonces, algunos vecinos reconocieron el animal. Los gritos de acusación atrajeron a los oficiales de justicia que no tardaron en venir y en llevarlos a prisión a pesar de que los jóvenes reclamaban en vano su inocencia. Al día siguiente, fueron todos condenados a la horca. El primero en subir al cadalso fue el enfermo que iba montado a caballo. El joven que estaba ya sin fuerzas, se resistía no obstante a la muerte y temblaba de miedo. Con la soga al cuello, empezó a rezar a San Miguel. En ese instante, una paloma blanca bajó del cielo y se posó sobre su hombro derecho evitando la ejecución. El pueblo asombrado por la visión, empezó a alborotarse. De ninguna manera fue posible espantar al pájaro que estaba totalmente pegado a su hombro. La evaluación de los hechos no dejó duda de que se tratada de una revelación. El consejo de justicia se reunió en seguida para concluir con la absolución de los seis jóvenes y una vez firmada la sentencia, la paloma desapareció milagrosamente ».

Una canción popular, haciéndose eco de este milagro, finaliza así :

Sainct Michel leur fut bon baron,
Qui les preserva du larron.

Este texto puede encontrarse en francés en la Biblioteca municipal de Lisieux.

jueves, 28 de junio de 2007

Plantas Venenosas

« Lo que para unos es un alimento, para otros puede ser un veneno »Lucrecio.

Dicen que en los confines del miedo crece una planta venenosa que los botánicos han llamado Papaver somniferum o adormidera. El poeta Columela asociaba esta planta con la muerte porque finalmente viene a ser lo mismo soñar que morir ; sólo el miedo despierta al hombre de su eterna somnolencia : « la adormidera que ata los sueños fugaces ».

En la Antigüedad esta planta es conocida por sus efectos analgésicos, Galeno e Hipócrates la usaron como « esponja soporífera ». Plinio el viejo habla de ella en su Historia naturalis (s. I) y Teofrasto (c. 371-286 a C.) también la menciona en su De Historia Plantarum, quizá uno de los primeros tratados de botánica ; aunque no por el alarde pseudo-cientifico al que aspiran estas obras, dejaremos de leer entre los antiguos, que esta planta sirve para expulsar a los demonios.

Al-andalus también dejó su huella. Avempace publicó un tratado en el siglo XI conocido como Discurso acerca de algunos libros sobre las plantas, que sirvió de base a Alejandro Magno para la redacción de su De vegatalibus (ca. 1250). Cuando el Cristianismo llega a la Historia del hombre y viceversa, se descubre una nueva forma de clasificar las plantas. En la Edad Media, las exégesis bíblicas vinculadas a la tradición judaica debatían sobre el significado de las palabras para entender la funcionalidad de las cosas, lo que se aplicó sistemáticamente a la botánica. Las plantas ya no forman parte exclusivamente de la naturaleza sino que germinan en el ser pecaminoso del hombre. Con esta premisa, fue fácil asociar la primera farmacopea a la brujería. Entre los cristianos, esta nueva ciencia espiritual que es la botánica rebosa de imaginación y creatividad mucho más que de rigor y empirismo. Buscando precisamente otros criterios, el Renacimiento hizo algunos intentos. Véanse los trabajos de Otto Brunfels Herbarium vivae Eicones (1530-1536) y de Andrea Cesalpino (1519-1603), De plantis libri XVI (1583).

Hasta bien entrado el siglo XVIII, la « botánica cristiana », encomendada a una razón sin ramas ni cortezas, pretende pues establecer categorías universales de vida vegetativa. El ejemplo más sobresaliente es el análisis que los biblistas hicieron de las flores para realzar las virtudes de Cristo. Él es el lirio, el jazmín, el rosal y el espino, todas plantas de interior. Por eso las espinas son para los pechos cristianos como las coronas para Cristo, una prueba de humanidad, la superación del miedo por la fe. Los teólogos del siglo XVII coincidían en que el nombre de Cristo « Nazareno » significaba en hebreo flor y corona (Net ser, Nazer). El exotismo de la vegetación narrado por los sabios de la Antigüedad se limitaba aquí a una observación interior de las virtudes, ejemplarizadas todas en plantas de maceta. Sólo en el caso en que se describe el mal, los discursos se llenan de arbustos, malezas, rastrojos, cardos y demás vegetación salvaje.

Con Celestino Mutis en España aparecen los primeros tratados de clara tendencia ya cientifista. Asistimos a esa nueva asociación entre ciertas plantas y la dimensión onírica del hombre. En 1763, el rey de España envía a Celestino Mutis a una expedición botánica a Cartagena y allí el científico escribe en su Diario las excelencias de la adormidera, (Mimosa species ut supra). Esta planta aparece como remedio para los dolores del parto, en el que todas las mujeres se rinden al sueño. El valenciano Cavanilles, por su parte, la clasificó como variedad de jardín.

¿Cómo explicar que las plantas que nos conducen al sueño o nos abandonan para siempre en él, nos son hoy día aún más misteriosas ?. Ya una simple espina no anuncia la muerte ni el narciso el sueño de quien ha sido y se ve, sin embargo, algunas lecturas más que otras nos invitarían sin duda a echar raíces en este misterio triste en el que nos hemos hundido sin remedio.

viernes, 27 de abril de 2007

MESMERISMO




« L’homme est naturellement observateur ».

Así comienza uno de los tratados más apasionantes de la medicina « alternativa », cuyo autor es el médico austriaco Franz Anton Mesmer, nacido un 23 de mayo de 1734 en Viena y desaparecido en 1815 tras una larga y apasionante andadura por el París prerrevolucionario. Me ha llamado la atención que el profesor Mesmer y yo tengamos en común no sólo el gusto por la magnetoterapia sino también el día del nacimiento. Debe ser que los días primaverales, geminales y germinales del mes de mayo son más propicios a la coincidencia. Esta observación que hubiera sido en opinión del mismísmo Mesmer una aptitud naturalmente humana, tiene hoy para mí otras explicaciones. Es evidente que en tiempos de Mesmer todas las aptitudes del hombre eran naturales mientras que actualmente sería difícil asociar la naturaleza al gesto, la observación e incluso el pensamiento.

En realidad, este tema me suscitó un fuerte interés tras la lectura del cuento del señor Valdemar de Edgar Allan Poe The Facts in the Case of M. Valdemar (1845) y más recientemente el descubrimiento del cuento de Hoffmann Der Magnetiseur (1813). En ambos cuentos hay un elemento común : el mesmerismo. Hablar del mesmerismo como teoría sería repetir en parte lo que muchos científicos han estudiado en profundidad. Por convención colectiva, en sindicatos de curiosos, científicos y académicos, se ha acordado en llamar así la doctrina del «magnetismo animal». Esta expresión, ya utilizada por el mismo Mesmer, se refería a un procedimiento etéreo y terapéutico, algo así como una curación sin agujas ni anestesia. En las obras de Poe y Hoffmann se trata el mesmerismo como un proceso de hipnosis a ciertos pacientes in articulo mortis. Los rituales de Mesmer, que en su momento fueron tachados de esotéricos, están bien retratados en los personajes misteriosos, hiperestésicos y casi fantasmales que desfilan en las páginas de ambos autores. En estos rituales, los más atrevidos se sentaban formando un círculo, y cogidos de la mano, dejaban pasar los efectos magnéticos de unas barras metálicas situadas en los extremos. En realidad estas barras estaban sometidas a la electrólisis, de manera que transmitían a los cuerpos una suave sensación eléctrica. Hay que decir que es meritorio que Mesmer haya podido jugar así con el poder iónico mucho antes de que el inglés Faraday inventara el concepto de electrólisis en 1820. Para los que quieran dar rienda suelta a su imaginación, les aconsejo la obra maestra de nuestro físico austriaco, titulada Mémoire sus la découverte du magnétisme animal (1779) que se encuentra digitalizada en la Biblioteca Nacional de Francia.

Pero lo que realmente me preocupa es saber cómo la Europa colonial, materialista y escéptica de finales del siglo XVIII pudo inspirar a médicos y literatos. Muchos críticos consideran que estas prácticas son muy cercanas al « prana » hindú que significa energía vital. Igualmente los misticos occidentales, según las enseñanzas paulinas llaman a esta energía vital con la palabra latina anima. Nuestra ciencia infalible y amante de nombres propios, prefiere hablar de magnetoterapia. Y es que este término tiene de contemporáneo sólo el nombre. En la obra del ruso Kartsev Tres milenios del imán (1a ed. 1974) de nos da a conocer el origen y desarrollo de esta teoría . A partir de este trabajo, no han dejado de surgir estudios sobre el « magnetismo animal ». Se dice que ya Tales de Mileto advirtió la existencia del magnetismo mientras limpiaba el huso de su hija al que se le adherían los hilillos de polvo. El médico y alquimista Paracelso (1493-1541) llegó a decir que todos los seres vivos están influidos por el poder magnético de los astros y estaba convencido de la existencia de un « magnetismo universal », un argumento que a ciencia cierta fue sacando de sus lecturas humanistas : el de coelo de Aristóteles, de rerum natura de Lucrecio (s.I a.C.), Ptolomeo (s. II d.C.) o el de scientia stellarum de Al-Battani (s. IX). Incluso se ha llegado a escribir que en los paseos interminables de frailes cistercienses en los claustros de sus conventos se generaba una percepción magnética superior a la de otros lugares. Muchos de estos claustros, especialmente en Francia, reutilizaron restos de menhires para su contrucción ya que se creía que por su gran contenido en metales, se evocaba más directamente el poder de la salvación natural. Pero fue el astrónomo vienés, Maximilian Hell (1720-1792), quien recuperó el argumento de Paracelso, por lo que es muy probable que Mesmer no fuera el único que creía en los poderes del magnetismo cuando introdujo su teoría en la Universidad de Viena en 1766.

La curación a base de piedras invadió la ciencia europea del XIX. La presencia de los menhires empezó a pesar en las conversaciones de los académicos. La bibliografía sobre este tema ocuparía cientos de páginas. Algunos de los más conocidos son el tratado del padre Faria, fraile portugués afincado en India, quien en 1819 publicó De la cause du sommeil lucide ou étude sur la nature de l’homme. Igualmente en Francia, Jacques-Franfois-Alexandre Bertrand publicó en 1823 el Traité du sonambulisme. La misma Europa que observaba « naturalmente » los pueblos colonizados como bárbaros por sus prácticas curativas, no desdeñó la posibilidad de dejar de lado el bisturí y pasarse a la mística del imán. Poco antes de este estallido de espiritismo quirúrgico, la comisión francesa internacional de 1784 decidió examinar estas prácticas. Fue el físico Benjamin Franklin, también llamado Tierry de Montbrial, quien dirigió tal comisión por orden del gobierno francés. Nombrado miembro de la Real Academia de Ciencias y la Real Academia de Medicina francesas no dudó finalmente, en dictar su veredicto de condena del mesmerismo. No parece que la condena hubiera llegado muy lejos ya que la sociedad teosófica americana fundada en EEUU en 1875 por el coronel Henry Steel Olcott se interesaba abiertamente por el espiritualismo y el mesmerismo.

En cambio, de la etapa magnética a la espiritista el camino no ha sido muy largo. Actualmente, universidades y centros de reconocido prestigio ofrecen cursos de formación sobre la curación magnética. En módulos adaptados a un público inquieto, programas de « educación alternativa » se adentran en el apasionante mundo de la parapsicología gracias al estudio del mesmerismo. No es de extrañar que sea en Argentina, especialmente en el centro cultural Kier, donde propongan cursos tan « atractivos ». La cercanía al polo debe justificar esta atracción por la ciencia de los imanes. Tampoco faltan los manuales de autosuperación que tanto abundan en el mercado de los libros, es decir, en los supermercados. Aquí los imanes son tan importantes como el Génesis para un calvinista. No podemos negar que estamos viviendo en la era de la Magnetoterapia o radiestesia, que es la facultad de percibir las radiaciones electromagnéticas . Ya no sólo nos hemos olvidado del legado de Mesmer que era apartar el dolor de la muerte. Ahora pretendemos que las radiaciones nos den una pista sobre la existencia de un pueblo marciano o plutónico o m(a)tafísico, que al fin y al cabo significa más allá de lo físico. Como diría Mesmer, la consideración de los hombres que yacen en su propio sufrimiento y su desgracia, a causa de no poseer los medios conocidos, inspira el deseo e incluso la esperanza de reconocer la existencia de otros más útiles.

miércoles, 25 de abril de 2007

Bienvenidos

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