jueves, 27 de marzo de 2008

La Biblia de los indios


Según los estudios de la Asociación de Biblistas Americanos, muy activa desde finales del siglo XIX, la primera Biblia indígena que se imprimió en suelo norteamericano fue la de Elliot. Impresa en Massachusetts, a cuenta de la corporación de la propagación del Espíritu Santo en 1663, la Biblia indígena consiguió recaudar algo más que fieles. Cientos de copias de los evangelios se repartían entre los misioneros que lo aceptaban como regalo a cambio de cantidades significativas que permitieron, por un lado, el crecimiento de las iglesias locales y por otro lado, una fuente de recursos para la política de resistencia de los indios frente a la amenaza del «hombre blanco ».
La lista probatoria de tales transacciones es interminable. En 1820, por ejemplo, se repartieron 30 copias del evangelio de san Juan traducidas a Mohawk para el poblado asentado cerca de Lower Sandusky. En 1829, los pueblos Senecas, Cherokees y Choctaws recibieron junto con los evangelios una sustanciosa prima de « cristianización ». En 1844, se gastaron 300 $ en traducir parte del NT a la lengua Dakota para los Sioux y un año después, la Sociedad de misioneros de la Iglesia Metodista pagó la traducción de 250 Biblias para la instrucción de los indios Quapaw. Lo mismo ocurrió en El lago Superior para los Ojibwa y en el sur para los Creeks.
Parece evidente que la política religiosa de asimilación de los indios americanos o « pieles rojas » fue un asunto de inversión. Las iglesias locales, en especial las metodistas, entendieron rápidamente que había que atraerse al pueblo indio ya que lo que estaba en juego era demasiado importante : la subvención de los grandes inversores nacionales en áreas de colonización.
El reverendo Elliot (1604-1690), convencido del poder de su palabra cuando se dirigía a los mohicanos (ver foto), no fue más que el inicio de lo que la Historia llamará más tarde : « extinción cultural ».

Consultar :
-De W. P. Strickland, History of the American Bible Society, Chapter VI, 1850.

sábado, 1 de marzo de 2008

LA RELIGIÓN DEL PEYOTE



Hace unos días entré en un curioso blog donde se trataba de la imagen de Jesús Salvador en los símbolos institucionales de los EE.UU. Me sorprendió bastante descubrir que en la iconografía cristiana había ciertos parecidos con representaciones de shamanes americanos. En cierta medida, sería una necedad no aceptar la idea de que los valores religiosos y ético-patrióticos de EE.UU. resposan sobre ideales indígenas, lo que que no es para menos. En la “religión del peyote”, por ejemplo, existe la creencia de que Jesús es un héroe de la cultura indígena americana. Quanah Parker (1845ca.-1911), fundador del movimiento eclesiástico de los indígenas americanos en 1890, fue el primero en hacer esta asociación tras declarar que en una de sus visiones aparecía Jesús en un fatal trance, luchando contra las tropas federales.
El que fuera jefe de los Numunuh, poblado situado en el oeste texano, llegó a liderar la banda de los Horseback y a poner en práctica un sistema de guerra muy avanzado conocido desde Arkansas River hasta el interior de México. El espacio comprendido entre estos dos puntos se llamó Comanchería. Todo aquel que entraba en este área sin invitación era sencillamente eliminado. Este espacio de exclusión que suponía a la vez la identificación y pertenencia a unos valores y creencias, fue definido por el indio Parker como un trasunto terrenal del paraíso celeste. Muchas de sus lecciones o catequesis holísticas evocaban también elementos que nos recuerdan al cristianismo. En una ocasión llegó a decir que para hablar con Jesús, el hombre blanco va a la Iglesia mientras que el indio entra en su tipi : "the White Man goes into his Church to talk about Jesus. The Indian goes into his Tipi to talk to Jesus.". Cuando murió, el 23 de febrero de 1911 en el estado de Oklahoma, era ya reconocido como un hombre poderoso, rodeado de sus 7 esposas, sus 25 hijos y de una herencia material incalculable. Su tribu lo designó como el último jefe comanche cuya Iglesia estaba autorizada a utilizar el peyote como sacramento en una suerte de eucaristía libertadora. Quanah Parker se convirtió entonces en un profeta que anunciaba con su sola presencia la salvación del pueblo indígena. Su identificación con el Mesías empezó a materializarse en muchas de sus representaciones. Sirvan de ejemplo las imágenes que encabezan este texto.

Ver: H.W. Bowden, Dictionary of American religious biography, 1977.

miércoles, 23 de enero de 2008

HISTORIA DE UN BANJO



El que fuera pionero de la música folk americana, el hoy octogenario Pete Seeger, siempre se destacó por ser el maestro pacifista del banjo, un deporte de riesgo en EE.UU, especialmente para los que critican la política belicosa de la presidencia.
Pete Seeger se opuso desde siempre a la estrategia Rossevelt y en el 66 con su album Dangerous Songs ? atacaba al presidente Lyndon Johnson. Actualmente está cantando contra la administración Bush, lo que puede acarrearle algún que otro disgusto si pretende en el 2008, como se dice, el premio nobel de la paz.
Si tuvieran que medirse sus proezas por canciones, seguramente su banjo sería tan cotizado como la espada del Cid, con la que según el cantar, el héroe castellano partía en dos a sus adversarios.
Dejando a un lado el heroísmo, lo que sí podemos agradecer a este descendiente de puritanos de Mayflower, es el haber introducido en la vida cultural de su país durante « tiempos recios » a los mejores músicos de la comunidad afro-americana. Véase como muestra este vídeo :
http://www.youtube.com/watch?v=fuyaf5YBGh8

domingo, 13 de enero de 2008

EL GRAN HÉROE AMERICANO


Los americanos no parecen haber cambiado sus gustos en los últimos 300 años. Lo que debió ser una forma de rendir homenaje a sus héroes nacionales se ha convertido en todo un modelo de estética funeraria. Tanto es así que en suelo yanki, la traición ha pasado a ser un pesado túmulo a partir del cual todo buen ciudadano establecía la demarcación de su espacio privado. El del mestizo Creek, William MacIntosh, es buen ejemplo de ello. Llamémosle héroe, pero ¿de quién ?
Nacido en Coweta (Georgia) en 1778, de un comerciante escocés y una india Creek, su historia no deja de ser un triste testimonio de las relaciones infieles entre el hombre blanco y las comunidades indígenas de EE.UU a finales del siglo XVIII.
Podemos llamarlo traición o simplemente ambición, lo que es cierto es que el que fue jefe de la tribu de los Creeks del sur, no supo crearse una imagen de confianza entre sus propios hermanos. Se situó siempre cercano a los intereses del hombre blanco, de quienes obtuvo no pocos beneficios en detrimento de la comunidad indígena a la que condujo casi a su extinción.
Firmó varios tratados con los comisarios gubernamentales de EE.UU, en los que siempre terminaba cediendo las tierras de aquellos a quienes representaba, permitiendo así el paulatino asentamiento del hombre blanco. Desde 1802, con la renuncia de Geogia de los territorios del Mississippi, los propiedades indias que bordeaban el estado fueron cedidas en « términos de paz ». En 1805 volvió a repetirse pero esta vez los Creeks, alertados por la preocupante situación que se les avecinaba con disposiciones tan dudosas, empujaron al jefe MacIntosh a intervenir en el consejo de 1811 con un proyecto de ley que debía ser prometedor. Por primera vez se promulgaba la pena de muerte para aquellos que vendieran las tierras indígenas, pero los resultados no fueron muy satisfactorios ya que muchos de los Creeks se mostraron seriamente reticentes. La gran masacre de los 200 indígenas hostiles en 1813 en la que participó McIntosh fue la gran decepción para toda la comunidad.
Descontento de la falsa lealtad del jefe mestizo, « Little Prince », el jefe mayor de la confederación de los Creeks, decidió poner fin a sus correrías, proclamando la pena de muerte para el traidor de Georgia, que terminó entre llamas el 30 de abril de 1825.
Hoy día, paseando por los bosques de Chattahoochee, en Carroll County (Georgia) podemos encontrarnos con la tumba de MacIntosh, levantada en Octubre de 1921.
Sobre su heroico túmulo puede leerse la siguiente inscripción en bronce :

To the Memory and Honor of General William McIntosh

The Distinguished and Patriotic Son of Georgia whose devotion was heroic, whose friendship unselfish and whose service was valiant. Who negotiated the treaty with the Creek Indians which gave the state all lands lying west of the Flint River. Who sacrificed his life for his patriotism.

Véase : http://www.csulb.edu/~aisstudy/nae/1800-1830.html
También : Chronicles of Oklahoma, Vol. 10, No. 3, Sept., 1932.

martes, 13 de noviembre de 2007

COWGIRL


Se llama Adele Voughle. Seguramente esta foto fue tomada entre 1880 y 1900 y ahora forma parte de una colección bastante curiosa que ha recopilado la Biblioteca de Denver bajo el nombre de « Famosos del Oeste americano ».

Ahora que parece haberse puesto de moda la historia apasionante y a la vez descarnada de la conquista del oeste - y me remito sin ir más lejos, a la última versión de El asesinato de Jesse James (A. Dominik, 2007)- no estaría mal recordar que entre los aventureros, forajidos, criminales y demás escoria del Nuevo mundo, también había un lugar para la mujer.
Dejemos de pensar por un momento que las mujeres no sabían engrasar el revólver. Por lo que podemos apreciar en esta foto, nos resulta difícil imaginar a la joven Voughle amasando pan en la cocina.
De cualquier manera, aunque no falta ni un detalle, la pose no parece de lo más natural. La cantidad de fotos de este tipo conservadas en los archivos americanos nos hace pensar en el hecho de que a fines del siglo XIX se solía ensalzar la imagen del cowboy como espejo identitario del buen americano. Esta identidad « agenérica » o « asexual » está bien plasmada en esta foto. No vendría mal saber qué pensaban de ella sus conciudadanas americanas más conservadoras.
Imagen ilustrativa que hoy se puede adquirir por menos de 10 $, Adele Voughle encarna sin duda la imagen del buen americano pero ante todo nos recuerda que lo que estaba realmente de moda era adiestrar salvajes.

viernes, 19 de octubre de 2007

EXCITANTES MODERNOS



Para los adictos al té, como es mi caso, nada más preocupante que leer esta obrita de Honoré de Balzac titulada Traité des excitants modernes y publicada en 1838 como apéndice a la Physiologie du goût del gastrónomo Brillat-Savarin. Cuando Balzac la escribió, el té era en buena parte de Europa, un producto de uso doméstico desde hacía más de cincuenta años. En cambio, si en Inglaterra se hablaba de un producto exótico, el resultado de la exitosa carrera colonial, en Francia se discutía sobre la gravedad de su amenaza para la salud.
Resumimos los síntomas somo sigue :
1. El hombre que bebe demasiado té, adelgaza y se vuelve casi diáfano. Muere consumido como una vela y hasta se podría ver a través de su cuerpo. Esto ocurre porque la tanina, uno de sus principales elementos, actúa directamente sobre el plexo y los intestinos que absorben más rápidamente las sustancias narcóticas.
2. El té transmite las enfermedades inglesas así como la tez blancuzca de los anglosajones.
3. Cuando las mujeres beben té, se vuelven pálidas, enfermizas, charlatanas, aburridas, pecadoras y el amor se corrompe desde el principio.
4. El té bebido en grandes dosis produce una irritación que manifiesta la melancolía y empuja al sueño. Las ideas aparecen con lentitud y la somnolencia es indecible.
5. Produce sequedad en la piel y una fuente sensación de ardor.
6. El hombre que se alimenta exclusivamente de té, sucumbe a los tres años. Esta idea se hizo célebre cuando la justicia inglesa propuso a un criminal la condena de ir a la horca o de vivir exclusivamente de té.

Que la adicción nos sea leve.

http://digital.nypl.org/mmpco/index.cfm
http://www.intratext.com/X/FRA0348.HTM

sábado, 6 de octubre de 2007

LA BELLEZA DEL ÁRTICO



Este retrato tomado aproximadamente en 1860 representa a una joven inuit que procedente de algún lugar del Este del Ártico se dirigía a New Bedford en un barco ballenero.
Atraídos por la belleza de los pueblos de Nunavut, los primeros fotógrafos nos han dejado un testimonio más que valioso de la presencia de estos pueblos en las costas americanas.
El ministerio de cultura de Canadá ha iniciado un poyecto llamado « Un nom, un visage » (Un nombre, un rostro) que pretende servir de memoria histórica a los jóvenes inuits que viven hoy en el país en una situación menos privilegiada que nunca.
El remordimiento se viste de arte cuando después de haber despojado a un pueblo de sus tierras -la única fuente de riqueza- no podemos ofrecerle más que el derecho a una Historia propia.
Para los más curiosos, en la página de Archivos de Canada, podemos acceder a algunos fondos e incluso admirar la lengua inuktitut :
http://www.collectionscanada.gc.ca/inuit/020018-1300-f.html

Fuente : Feris, 751, Brodway, New York, NY, USA
Link : Library and Archives Canada. http://data2.collectionscanada.ca/ap/a/a181095k.jpg